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'Dodomeki'
Nombre
Datos
Tipo Yurei
Oni


Dodomeki es una mujer con los brazos anormalmente largos cubiertos con ojos de pájaro; cuantas más cosas robaran en vida, más ojos tendría.

DescripciónEditar

Dodomeki son mujeres malditas con los brazos muy largos cubiertos con minúsculos ojos de pájaros. Antes fueron niñas humanas que desarrollaron una inclinación de robar dinero. Debido a sus malas acciones, un día se le forman cientos de ojos de pájaros que brotan de sus brazos y se transforman en este monstruo.
Cuando Toriyama Sekien describió por primera vez este yokai, insertó una serie de juegos de palabras. El dodomeki se describe como una mujer con los brazos largos y tener "brazos largos" en japonés es una expresión que significa que alguien le gusta robar. Así que el dodomeki tiene brazos largos, tanto figurativa como literalmente. La moneda de cobre, dōsen, tenía un agujero en medio y fue coloquialmente conocido como un chōmoku, "ojo de pájaro", debido a su forma. Este juego de palabras es la razón por la que este yokai tiene ojos de pájaros como resultado de robar monedas de cobre.

LeyendaEditar

Hace mucho tiempo, en lo que hoy es la prefectura de Tochigi, vivía un noble llamado Fujiwara no Hidesato. Acababa de recibir el título de Kokushi de la provincia de Shimotsuke por su valor al derrotar al rebelde Taira no Masakado.
Un día, mientras cazaba en su campo recién adquirido, Hidesato fue abordado por un anciano, quien le advirtió que algún tipo de oni había sido avistado en el cementerio de caballos en Utsunomiya. Hidesato agarró su arco y flecha y fue a investigar. Hidesato llego al cementerio de caballos y esperó hasta el anochecer.Cuando llegó la hora del buey, apareció un enorme demonio y empezó a devorar las carcasas de los caballos. El demonio tenía más de diez pies de alto, el pelo afilado, y estaba cubierto de brillantes ojos en todo su cuerpo.
Hidesato apuntó con cuidado una flecha al más brillante de los ojos y disparó. La flecha dió en el blanco y el demonio rugió de dolor, huyo por el bosque hasta que finalmente se derrumbó al pie del Monte Myōjin. La batalla no había terminado, porque aunque el demonio estaba fatalmente herido, todavía tenía poder. De su cuerpo estalló un torrente de llamas; su boca se abrió y emanó vapores venenosos. El aire tóxico y el calor intenso era demasiado para Hidesato, que tuvo que renunciar y volver a su palacio. Cuando Hidesato regresó al día siguiente, el terreno estaba ennegrecido y quemado, pero no había ninguna señal del demonio.
Cuatrocientos años más tarde, durante el período de Muromachi, el dodomeki finalmente reapareció. Una aldea había surgido en la ladera norte del Monte Myōjin, y cosas extrañas comenzaron a suceder. El Sumo Sacerdote del templo sufría heridas misteriosas y fuegos inexplicados comenzaron a estallar en el templo.
Un nuevo sacerdote, el virtuoso y santo Chitoku, fue llamado para descubrir cuál era la causa de los extraños problemas. Chitoku notó que una joven mujer se detenía ante el templo con frecuencia cada vez que predicaba sus sermones y la reconoció como el dodomeki disfrazado.
El dodomeki, terriblemente herido, se había retirado a algunas cuevas cercanas para sanar. Se transformó en una mujer joven y había estado visitando el sitio donde cayó, poco a poco succionando de nuevo todos los humos nocivos que había emanado y recogiendo toda la sangre que había derramado en la batalla con Hidesato. El templo del pueblo había sido construido en la parte superior del sitio de batalla y el dodomeki causó los incendios y atacó al sacerdote para asustarlos.
Un día, Chitoku se enfrentó al dodomeki disfrazado y, finalmente, reveló su verdadera forma. El dodomeki no lo atacó; mientras frecuentaba el templo, había oído los poderosos sermones de Chitoku y se había convertido. El dodomeki prometió que nunca volvería a cometer ningún acto de maldad. Desde entonces, el área alrededor del Monte Myōjin ha llegado a ser conocido como Dodomeki.